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Tiempo Después

Te escuche, después de tanto tiempo.

Te escuchaste frío, concreto y sin ánimos de hablar. Como puede una persona después de demostrar tanto amor y prometerle a una persona “amor incondicional” cambiar tan dramáticamente sus sentimientos ¿o es que no tiene sentimientos?.

No preguntaste por mi, fuiste directo al grano a lo que necesitabas saber…

Que duro!!

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No digas nada

No digas nada por favor sabes que cuando hablas el alma me destrozas, espera no te vayas, quiero decirte tantas cosas  necesito acordarme de tu olor. Por favor quédate aquí en silencio me asusta la idea de despertarme de un sueño en el que puedo verte Y donde aun puedo hablarte de mi amor, No amor, no digas nada ten piedad de mi. Solo te pido que mañana por la noche dormida me des la oportunidad de besarte, de tocarte, de sentirte….

Llevas tres meses por la noche haciéndome lo mismo. Suena mi puerta y estás tú mi allí parado tan radiante como siempre. Por dentro siento una lluvia de emociones y  grito, grito de la emoción. Por fuera estoy quita, fría y dura me hago la  fuerte como si no me temblara el corazón y te Pregunto, -¿Qué te pasa?-  -¿Por qué lloras?- -¿Porqué estás tan raro?- Y aunque tú no me hablas me conforma al ver tú cara, intento tocar  tú mano y no puedo moverme -¿Qué me pasa?- Me siento tan rara al verte aquí en mi casa. Siempre quise tener la oportunidad de poder hablarte una vez más , y creo que no te dije que te amaba suficiente. Te desvaneces con el sol no eres humano, eres un sueño que me rompe el corazón en la mañana.

Te fuiste un viernes por la noche me quitaste todo, siento que te perdí en mis manos, lo se fue mi culpa y ahora sufro sola. Sabes, no entiendo a la vida, la vida me prometió estar contigo y fue ella misma la que nunca va a dejarte estar conmigo, mi consuelo es por las noches en mis sueños puedo verte dormida vivo al fin un cuento de hadas que aunque se que es  falso  para mi es suficiente, y nio me importa cuanto duela despertarme de igual  manera me duele todo y cada segundo del día estás presente.
Me acuerdo de todo, la noche perfecta, y en tu carro te miré a los ojos, sonreíste y por fin de cogí la mano, llueve más de un millón de recuerdos juntos y me ciegan yo te amo amigo tanto que me quema ya no quiero despertarme, la vida sin ti ya no tiene sentido
Prefiero vivir de noche, sentir que tú no te has ido y soñandote voy a tenerte hasta que se acabe mi vida porque prefiero morir soñando que vivir con tú partida.

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España

Al tirarme en mi cama, hacia un frió terrible decidí tomar una cobija y abrigarme bien hasta el cuello , mi celular al lado. Me perdí.

Te postraste a mi lado queriéndome quitar parte de mi cobija, a mi oído solo escuchaba tu respiración agitada – Oh guapa, si que hace frió- Susurraste a mi oído con tu acento español, mi piel se erizo y me rodeaste con tus hombros. Me sentía segura, un cálido abrazo, oh Dios quiero que siempre sea así. De repente me giraste hacia tu cara y con tus labios en perfecto delineado me rozaste los míos… estaba sintiendo tu erección, fue muy gratificante… Para mi suerte tu lengua era el néctar mas delicioso y en un jadeo de ambos me dijiste – bájate las bragas, te voy a follar como nunca- Estaba muy obediente.. Mientras tu tocabas mis partes…

Un sonido abrumador y escandaloso me despertó de esa fantasía tan deliciosa.

Me quede inmóvil en mi cama mientras analizaba que en España estaba mi otra mitad

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5 Minutos a tu Lado Capitulo X (el final)

A la mañana siguiente, me despertó el aroma a pan
tostado y café recién colado. Martha se había
despertado muy temprano porque era momento de
volver a Venezuela. Me levante de la cama y fui a
cepillarme los dientes. Al llegar a la cocina se
veía muy contenta cocinando y en la radio sonaba
Roberta Flack con “the Firts time ever I saw your
face” me acerque a ella y sin media palabras la
abrace y le di un beso, ella sonrió me dijo –
Desayunas y salimos ¿vale?, – Claro que sí, ¿y
para dónde vamos? Pregunte comiéndome una tostada
con mantequilla. – A cambiar tu vida, dijo riendo
a carcajadas. Ana se despertó y se sentó a mi
lado. Mientras desayunábamos escuchábamos la
hermosa voz de la cantante… Y entonces recibí un
mensaje de texto:
Volveré a Venezuela, esta noche. Saludos
Pitágoras
Lo leí, y de igual manera lo elimine, me sentía
mucho mejor alejándolo de mí. Me fui a mi
habitación y tome una hoja y una pluma para
redactar la carta con la que le haría entrega la
caja, aunque no tenía ni idea de lo que iba a
escribir ni mucho menos como le iba a entregar la
caja asumía que eso tenía que suceder antes de que
el volviera a nuestro país. Entonces me senté en
mi mesa de estudio con la hoja en blanco y la caja
a un lado y así solas y simples llegaron las
palabras para ser plasmadas en el papel:
Ya me liberé de las cadenas a las que me até por serte fiel por
entregarte mi alma y mi libertad, ya me envenené lo suficiente
con tu desnudez con aguantar todo el horror que me hiciste

soportar. Y soy yo… nadie más la que dice que puede
aguantar la que puede seguir voy a sobrevivir y me volveré a
levantar, no quiero más de lo mismo creyendo que vas a
reaccionar no voy hacer la que llora y te espera sentada en el
sofá, no quiero noches en vela pensando que vas a regresar, no
voy a ser esa pieza del juego que nunca ganara. Ya me
desperté del sueño absurdo que me hizo perder la fe en
mi dando por hecho que yo era para ti ya se lo que es ir al
infierno en donde tu estas donde serás el rey de los que no
saben llorar. Por eso aquí te entrego en esta caja nuestros más
hermosos recuerdos de esa relación que te llenaba, y te hacia
afortunado, y no, no fueron inútiles las noches que te di, te
marchas ¿y qué? Yo no intentare discutírtelo, lo sabes y lo
sé. Y tal vez me iré sintiendo sola, sí, porque tu sonrisa me
había abierto tu paraíso, pero con cada mujer hay un hombre
como tú, y se que mi sitio ya lo ocupas con ella a mí me parece
que también sucederá lo mismo, mis problemas se han
convertido en Pitágoras, y ahora me toca hacerme la dura
para sentirme un poquito más segura. Vete, busca una
excusa y luego márchate porque de mí no debieras
preocuparte yo estaré quizás te escribiré un par de correos, y
te hablare de esa sonrisa tan definitiva.

Suerte
Lucia Marchan
Sentía que había sacado de mi mucho dolor al
terminar esa carta. La doble y la metí en la caja,
Martha me toco la puerta de mi habitación y en ese
momento sabría cómo iba a entregar el paquete.
Ella decidió entregársela personalmente pues
coincidían en el mismo vuelo para Venezuela. Me
aliste y salimos a la calle, Ana no quiso
acompañarnos pues tenía cosas que hacer y se fue a
su casa. Martha y yo nos montamos en el coche y
nos fuimos a una agencia a cambiar mi número de
contacto, me sentía muy decidida de cerrar este
ciclo para siempre. Luego de allí salimos a hacer
compras para mi familia en Venezuela, el día
estaba radiante, no habían momentos lluviosos en
mi cabeza, no existía un dolor, no habían sueños
imaginándome que el volvería, todo estaba tomando
su rumbo otra vez… Mientras entrabamos a un
restaurant a pedir algo de comer, Martha quiso que
nos tomáramos muchas fotos para iniciar una nueva
caja de recuerdos y creo que fue la mejor idea que
se le pudo haber ocurrido, la estábamos pasando
muy bien a pesar de que sentía un poco de
nostalgia porque ella debía volver a Venezuela
hubiese querido que se quedara por mucho más
tiempo.
Teníamos que volver al departamento por las
maletas, esta vez no pude acompañarla al
aeropuerto pero pedimos un taxi para que la
llevara, le di la caja y la metió en su bolso de
mano, la abrace muy fuerte y ella también a mí, se
quitó su chaqueta favorita y me la entrego –Toma
así no te hare tanta falta- Dijo con lágrimas en
los ojos. – No se vale, llorar más por ese
personaje es momento de cerrar el ciclo ¿bien? –

Me dijo llevando un mechón de mi cabello hacia
detrás de mi oreja. Y yo baje mi mirada y le dije
– No será fácil pero lo hare, ya es momento de
vivir mi vida.- El taxi llego la acompañe hacia la
puerta y dijo – Te voy a extrañar hermanaMientras me abrazaba con tanta fuerza que no me
quería soltar. –Yo también, le di un beso. Se
montó en el coche y se fue. Me había quedado un
vacío y una nostalgia inmensa en mi corazón, pero
sabía que la volvería a ver pronto…
Pasada un par de horas recibí un mensaje de texto
que decía:
Paquete entregado Martha
Y entonces era momento de decir Adiós, a esas
noches en vela pensando en su amor, en mis
lágrimas por él y que mi mente no hacía más nada
que pensarlo todo el tiempo.
Se aprende a dejar de amar cuando esa persona te
decepciona cuando no hace más que pensar en sí
mismo, sin tomar en cuenta el daño que les hace a
los demás.
Con el celular en mano, sonreí. Sentía que mi
mundo estaba iniciando a cambiar para un mejor
futuro sentimental, me tire al sofá con un
chocolate caliente y prendí la TV, allí me acosté.
El bambú que se había convertido en una planta
fuerte que tardaba en crecer y que solo yo había
sembrado, había decidido cortarla de raíz. Cerré
mis ojos hasta el punto de quedarme dormida sin
soñar estar cinco minutos a tu lado.

Sincactus1.1

5 Minutos a tu Lado Capitulo IX

Entrando al coche me desvanecí en llanto, estaba
muy confundida sentía que había estado alucinando
por los tragos y lo había visto a él. Mientras
Martha encendía el coche y la música en la radio
yo solo lloraba desconsoladamente, pensaba si lo
que le había dicho y había hecho estaba bien.
Sentía que me había quitado un enorme peso de
encima pero que a la vez me habían arrancado el
corazón de raíz así sin más. De repente en medio
del camino mi celular empezó a sonar, yo tenía ya
el presentimiento de que la llamada entrante era
él y efectivamente así era, pero no tuve el valor
de responderle y simplemente no conteste. El
seguía insistente en llamarme y Ana me pregunto
¿Por qué no le contestas? – ¿Quizás querrá decirte
algo más? – Anda hazlo sé que tú también tienes
curiosidad. Dijo con voz suave y calmada, Martha
me miro por el espejuelo del coche y me dijo – Tú
puedes.
Decidí responderle la llamada pero mi corazón o lo
que quedaba de él estaba muy asustado y yo
temblaba como una niña pequeña, mi cabeza estaba
colapsando muchas formas de responderle pero
ninguna funciono yo solo atendí y me quede
callada:
Alo? Linda, ¿Por qué estas llorando?
No comprendía como supo que yo estaba llorando
sino había emitido ningún sonido.
-¿No quieres hablar? Dijo con voz asombrada,
mientras yo solo lo escuchaba y me salían las
lágrimas en silencio.
– Bueno, está bien no hables, hablare yo.
– ¡Hazlo! Lo necesito, por favor. Le dije con
voz molesta y muy firme, cuando la faceta era
algo totalmente diferente.
– Ah Caramba, ¿entonces si hablas? Contesto.
– Solo espero que me digas, lo que tienes para
decir y luego colgare esta llamada.

– ¿Por qué estás tan molesta conmigo? Yo te
amo.
– No, tu no amas a nadie, tu único amor y
siempre te lo he dicho es el tuyo por ti.
– No digas eso, tu sabes lo mucho que yo te
amo, cuanto tiempo estuve esperando a que tú
me dieras el sí, fueron mis momentos más
hermosos, todo Linda, todo lo que yo te dije
era real, siempre fui honesto contigo, tú me
cambiaste la vida, y me sentía afortunado de
tenerte, si es cierto falle, porque no te dije
que me iba a Anzoátegui y que allá estaba otra
persona esperándome, pero son ocho años en los
que yo me he esforzado para tener lo que hoy
por hoy tengo y no puedo desecharlos a la
basura…
– Por una relación de un par de meses. Claro.
Dije interrumpiendo su retahíla
– No se trata de una relación de par de meses.
Dijo, Se trata de que el terminar un mundo de
ocho años es empezar de cero otra vez, y yo
quiero darte lo mejor a ti, y ¿si me quedo en
cero que podre ofrecerte? Nada, Linda por
favor entiéndeme, yo no te quiero perder,
jamás encontraría a una mujer tan rica como
tú.
– ¿Terminaste de hablar? Conteste
– Sí, he terminado. Con voz muy triste.
– Bueno, que te vaya muy bien. Colgué y
respire profundo.
Ana y Martha estaban ansiosas por saber lo que
me había dicho pero mi llanto no me dejaba
contarles. Llegamos al departamento y mientras
Martha preparaba un café para tres yo me fui a
habitación, recogí la caja donde estaban todos
sus recuerdos y me fui a la sala, sentándome
con Ana en el sofá le dije: – Aquí está mi
relación con Pitágoras. – ¿Y qué quieres hacer
con eso? Pregunto tomando la caja con mucha

curiosidad. – Entregársela, dije secando mis
últimas lágrimas. -¿Quieres entregársela? Dijo
Martha desde la cocina ya sirviendo el café. –
Sí, quiero hacerle una carta y entregársela,
he decidido que ya es tiempo de dejar este
dolor, este sufrimiento y esta depresión por
una persona que no me ha valorado que vive de
palabrerías y que simplemente me uso, me
duele, si muchísimo y me va a seguir doliendo
hasta que el tiempo se encargue de curar mi
corazón pero si mantengo cosas que me hagan
recordarlo pues nunca cerrare esta etapa de mi
vida y ya es tiempo de hacerlo, además él está
más que seguro que no puede dejar su vida de
ocho años por mí y la verdad no espero nada
más de él. Es momento de continuar mi camino y
conocer gente nueva. –Bien dicho hermana, dijo
Martha dándome un beso y enorme abrazo lleno
de calor familiar.
La noche estaba por culminar tanto para ellas
como para mí, pero antes tome mi celular y
elimine su número de contacto. Martha se asomó
a la habitación y me dijo – ¿Estas bien?
Asomando nada más su boca. Me pareció muy
gracioso y entre risas le dije- Si, ven duerme
esta noche conmigo- Vale, abrió la puerta y en
sus manos traía una cobija, almohada y Ana que
también se quedaba a dormir con nosotras. Les
hice un lado en la cama, y Martha me dijo –
Muero de sueño, pero mañana cambiaremos tu
número de contacto ese será nuestro primer
objetivo. Casi cerrando los ojos, le dije – Ya
lo había pensado estamos conectadas. Le sonreí
y me quede profundamente dormida, ya no había
Pitágoras por quien pensar.

Sincactus1.1

¿Hay una explicación?

Me falta un poco el aire que soplaba simplemente tu espalda blanca, y ese reloj ya no andaba, de mañana y tarde siempre se paraba, como yo el te miraba.

Nunca llorare por ti a pesar de lo que un tiempo fui, no. Si lo admito alguna vez te pienso pero no me tocas mas.

Solo que pensaba lo inútil que es desvariar y creer que estoy bien cuando es invierno pero tu no me das amor constante no me abrazas y repites que soy grande me recuerdas que revivo muchas cosas. Casa, viajes, coches, libros, paginas de diario que aun si ya no valgo nada por lo menos yo te permito caminar y si quieres te regalo sol y mar excusa, sabes, no quisiera molestar pero como esto puede acabar. La negra noche y la luna llena nos ofrecían solo un poco de atmósfera yo la amo todavía cada detalle es aire que me falta y si estoy asì es por la primavera pero sé que es una excusa.

Pero, ¿Como esto puede acabar?

No me lo puedo explicar.

Sincactus1.1

5 Minutos a tu Lado Capitulo VIII

Pasaron cuatro días felices en donde no hubo nadie
indagando mi mente ni había tristeza en mi
corazón, todo estaba bien Martha y yo salíamos
casi todos los días a hacer compras de ropa,
zapatos, perfumes y maquillaje era casi todo
perfecto.
El celular me recordó el evento de teatro donde
había quedado en ir con Ana, entonces le marque a
su celular y quedamos en vernos en el auditorio
donde se presentaría la agrupación a las 8.30 pm.
Martha no estaba muy convencida de ir, pues se
trataba de una obra bastante complicada de
entender y a ella no le gustaban mucho esas cosas,
a final de cuentas la convencí de ir.
Casi era hora de partir al teatro, ya estaba
vestida. Traía un pantalón negro suelto con
sandalias bajitas, un sweater y mi cabello a medio
recoger, no mucho maquillaje, un poco de colorete
y labial. Martha traía puesto unos jean ajustados
con un sweater manga larga y una trenza muy mal
hecha. Al momento de partir recogí mis llaves y mi
celular, saliendo del apartamento nos encontramos
con Luis, un vecino del piso de arriba que también
iba de salida y tomo el ascensor con nosotras…
Entre una charla común entre vecinos sentí sonar
mi celular, agarre mi bolso y rebuscando lo
encontré, me había llegado un mensaje de texto… de
un número desconocido que decía –Hola, linda- Me
extraño muchísimo y lo quede mirando por un buen
rato, de momento no quise mostrárselo a Martha
para no incomodar a Luis, que iba ya bajando con
nosotras hacia el parqueadero… Al montarnos en
coche que había alquilado Martha, le mostré el
mensaje y ella grito tan fuerte que yo no hice más
que taparme los oídos. -¿Qué te pasa, acaso te has
vuelto loca? Le dije tratando de volver a tomar mi
sentido del audio. –No, claro que no- Dijo con una
enorme emoción en su rostro -¿Acaso no sabes quién

te ha enviado ese texto?- Yo estaba un poco
confundida, no me sentía confiada de que hubiese
sido el, me quede mirando a Martha que parecía
tonta mirándome y apretando los dientes y entonces
le pregunte- ¿Es el?- Y ella me dijo con cara de
no saber nada – Pues no se vamos a averiguarlo ya
mismo- Me quito el celular y se tomó el
atrevimiento de responder el mensaje -¿Quién es?-
No tomo mucho tiempo en que respondiera – Sr.
Pitágoras- Ella quedo fría en el carro y me
entrego mi celular, tomo las llaves se puso el
cinturón de seguridad, prendió el carro y arranco
vía al auditorio. Cuando yo tome el celular y leí
el mensaje me puse muy fría, no creía lo que
estaba leyendo estaba muy confundida en mi mente
solo me hacía mil preguntas al mismo tiempo -¿Cómo
es posible? ¿Él no puede estar aquí? ¿Cómo obtuvo
mi número? ¿Qué está pasando? No pude responder,
simplemente lo apague y lo metí en el bolso…
Martha me miro y me dijo – ¿Estas Segura?-
Completamente- Le conteste de forma seca y sin
pensarlo mucho.
Al llegar al auditorio Ana nos esperaba a las
afueras con la entrada ella traía un vestido de
seda amarillo y su bufanda de la suerte, se veía
muy bien…
Ana te presento a mi hermana Martha, ha venido
a quedarse unos días conmigo. Dije. Las
presente mientras ya ellas se estaban haciendo
amigas
– Pues, tía ha sido un placer, venga entremos
que ya va a empezar la función.
-Vale el placer ha sido todo mío Ana.
Y así entramos al auditorio, buscando nuestros
asientos sentí un viento frio que me rozo el
cuello, fue algo muy incómodo pero no le quise
tomar mayor importancia, sentía que la
estábamos pasando muy bien como para
entretenerme con tonterías. La función comenzó

y fue un momento donde mi mente se concentró
en la obra y nada más que en eso.
AL terminar la pieza teatral, nos quedamos en
las sillas conversando al respecto… Veíamos
como la gente se levantaba y se iba retirando
del auditorio. A Martha se le ocurrió esa
noche salir a comer en un sitio a las afueras
del lugar y Ana, sabia de buenos sitios para
eso… llegamos a un bar- restaurant donde
podías comer, tomarte unos tragos y hasta
bailar.
Venga Lucia, es momento de conocer nuevos
chicos. Dijo Ana convencida del lugar y muy
entusiasmada
Nos reservaron una mesa donde pedimos unos
cocteles y algo para comer, entre las risas,
los chistes se iban pasando las horas. El
mesonero llego con una bebida afrodisiaca
enviada por un hombre, traía una nota consigo
y era para mí… Yo me quede asombrada en el
momento pues no pensé que vestida de esa forma
y con el tiempo transcurrido en el sitio
hubiese pescado algo, Ana y Martha me quedaron
mirando muy burlonas y mientras mis cachetes
se iban poniendo más rojos de lo que el
colorete pudo dejarme, entonces decidí
aceptarlo, saque la nota debajo de la copa y
decía.
Tan Cactus como siempre J.M.” Yo no podía
creérmelo, miraba a todas partes desesperada
buscándolo… –Que dice la nota, venga no te
quedes atontada- Dijo Ana tratando de
quitármela de las manos. –Oye Lucia ¿te
sientes bien? Dijo Martha quitándome la nota
de las manos, la leyó y expreso – ¡Joder tía!,
– a ver que alguien me diga es lo que pasaDijo Ana mientras que Martha le mostraba la
nota y llamaba al mesonero para preguntarle
quien había enviado ese trago, el mesonero

solo respondió, – lo ha enviado un señor de la
barra, yo solo hago mi trabajo-. Yo me levante
de la mesa casi tambaleándome y camine hacia
la barra, en ese momento quería que todo el
mundo saliera del lugar habían demasiadas
personas y mi desesperación no me dejaba
localizarlo… Hasta que por fin, lo vi, tenía
una sonrisa de picardía le parecía de mucha
gracia verme así, buscándolo por todo el
lugar, tenía la mirada fija puesta en mí, eso
fue lo que me ayudo a encontrarlo… no sabía
que hacer me preguntaba ¿Qué hace aquí? ¿Cómo
supo que estaríamos aquí? ¿A qué vino?,
mientras todo eso sucedía en mi cabeza él se
levantó de su silla tomo su trago y se iba
acercando tan pronto como la gente lo dejaba
pasar, mientras yo estaba inmóvil y solo mi
mirada lo perseguía, temblaba, me sentía
mareada y no sabía que hacer quería besarlo, o
tal vez ignorarlo. Y cada vez que se iba
acercando su perfume particular era más fuerte
y me iba erizando la piel.
Hola linda. Dijo con voz pequeña y su rostro
perfecto y sonriente. Yo no emití ningún
sonido mi respiración estaba agitada y las
lágrimas caían lentamente de mis ojos, donde
el con su delicadeza como siempre me las
secaba, su olor y su perfume se impregnaron en
mí y mi corazón se agito enseguida.
Eres tú… ¿Cómo me encontraste? Entre dientes
respondí.
Una vez te dije, que donde quiera que
estuvieses, juntos o no yo te iba a encontrar.
Respondió muy seguro de si mismo.
¿A qué viniste? Respondí con voz dura,
alejándome de él y secándome mis lágrimas. –
tu no mereces que yo llore por ti, de hecho ni
siquiera mereces que yo esté hablando contigo.
¿Cómo pudiste hacerme tanto daño? ¿Por qué me
engañaste de esa manera? ¿Qué clase de

monstruo fuiste tú?… Mi respiración se fue
agitando y en vez de dolor solo sentía rabia y
decepción. El mientras bajo su mirada y me
dijo con esa voz tan tranquila y la paciencia
con la que siempre me hablaba.
Yo siempre fui honesto contigo, y te hable con
la verdad. Jamás te mentí, me fui por
cuestiones de trabajo. Pero aquí estoy. Dijo
Ya de nada sirve que estés aquí, porque ahora
soy yo la que no está. Me aleje enseguida de
el con pasos firme y decididos, me acerque a
la mesa donde Ana y Martha estaba visualizando
el panorama. Agarre mi bolso saque un par de
billetes recogí la bebida y la nota que él
había enviado y les dije -¿Nos vamos?. Ellas
se levantaron y salimos del lugar… Al
acercarnos a la puerta me tomo por el brazo y
con la mirada fría dijo – ¿Estas segura de
esto? ¡si lo haces no hay vuelta atrás! Yo me
solté de su mano y con la misma mirada fría le
respondí –Aquí nunca hubo una segunda
oportunidad, recuerdo que el único amor que
existió fue el tuyo por ti, ten tu bebida
quizás el dueño te devuelva tu dinero, suerte.
Me acerque le di un beso en la mejilla me
voltee y me fui, alejando poco a poco del
mientras mis lágrimas caían sin mucho
esfuerzo, Ana y Marta me tomaron de la mano
caminamos hacía el coche.
Sentí que fue la mejor decisión que había
tomado en muchísimo tiempo.

Sincactus1.1

5 Minutos a tu Lado Capitulo (VII)

Por la mañana al levantarme, y después de tomar mi
taza de café, decidí prender mi computador
portátil y revisar aquel correo que me había
llegado y no tenía el valor de abrirlo. Me senté
en mi cama y rebuscando lo encontré al verlo no
decía nada era solo una descarga de un audio y al
final tenía una post-data que decía:
Este audio me recuerda a ti, me gustaría que lo escucharas y lo
leyeras. Te hará bien, J.M
Busque mis audífonos en la mesa de noche los
adapte al computador y reproducía el audio, duraba
una hora y media. Era de una mujer que se
describía así misma muy parecido a mí, y hablaba
mucho de ella, de su trabajo, de su vida, de sus
errores, de sus amores y que a la final con mucho
esfuerzo se levantó y siguió adelante. Ya no
existía nada de esas cosas de las que estuvo
hablando casi una hora en su vida y le iba mucho
mejor. Al terminar de oír el audio, me di cuenta
lo tarde que se me había hecho para irme al
trabajo y decidí agarrar mi celular y llamar a mi
jefe, le fingí una muy fuerte alergia y no iría al
trabajo. Solo quería quedarme en casa pues tenía
muchas cosas que hacer (en realidad no, pero solo
quería quedarme en casa).
Decidí responderle el correo pues ya por mi
celular no contestaba los mensajes, ni las
llamadas. Pero antes tenía que pensar muy bien lo
que le iba a decir no quería arruinarlo más y el
que me enviara un correo era indicio de que aún le
importaba por lo menos un poquito.
Buenos días, Sr, Pitágoras. En cuanto me he desocupado de mi
muy ocupado empleo he podido escuchar el audio que me ha
enviado, muchas gracias, es muy bueno para reflexionar.

Saludos
Xoxo
Listo, enviar. No sabía si hacia lo correcto pero
era lo que necesitaba en ese momento mi corazón,
aunque realmente lo que quería era descargar todo
el remordimiento que tenía hacia el pero era casi
imposible, mientras terminaba de revisar mis
correos… Mi celular empieza a sonar, con su muy
distinguido repique de Megan Trainor “better when
im dancing”, Era mi hermana.
¡Hola! Lucia, ¿Cómo estás?
Martha, ¿bien y tú? Conteste extrañada.
Súper bien estoy llamándote porque llegue a la
ciudad, quería saber si podía quedarme un par
de días en tu casa. Hago un papeleo, tú sabes
siempre en lo mismo. Dijo con tono muy
contenta.
¡Por supuesto que sí! No sabes lo feliz que me
haría tener compañía.
¿Y Carmen, se ha ido?
¡Oh no!, pero no es lo mismo, ella siempre
está ocupada con su medicina. Entre carcajadas
le dije.
Bueno Vale, voy para allá. Dijo
Aquí te espero. Colgué
Si, por fin, alguien con quien desahogarme, Martha
es mi hermana mayor, a ella siempre le cuento mis
cosas y me hace sentir mucho mejor… quizás esta
visita sea muy buena para mí. Arreglare todo para
su estadía, cerré mi computador y me puse a
ordenar todo para cuando Martha estuviese aquí.
Estaba muy emocionada creo que ella llegaba en una
fecha perfecta ya que había quedado con Ana en ir
al teatro y pues la invitaría a ella también
porque le encanta el teatro.
A las cinco de la tarde, llego Martha con su
maleta que la diferenciaba de todas aquellas

personas, pues la había decorado ella misma, sus
vaqueros de colores y figuras egocéntricas y su
chaleco favorito, su cabello perfectamente liso y
su labial rojo mate. Al abrirle la puerta se me
fue encima con un abrazo de esos que hacen mucha
falta y te vuelve el alma al cuerpo, esos abrazos
que dan calor y nostalgia. Mientras me abrazaba me
puse a llorar, tenía casi más de un año que no la
veía, ella vive en Venezuela y solo viaja a España
cuando tiene papeleo de su trabajo. Me miro y
sonreía, cada día se parecía más a mi madre.
¡oh!, Lucia no llores, yo también te he
extrañado mucho. Me dijo mientras secaba mis
lágrimas con su chaqueta.
Han pasado tantas cosas que tengo que contarte
que no se ni por dónde empezar, y tú nunca me
respondes los mensajes, he querido hablar con
alguien que me diera consejos, de lo que
debería hacer, mi vida se ha convertido en un
desastre desde que él se fue, es todo tan
diferente. Ya nada tiene sentido para mí. Le
dije mientras lloraba desconsoladamente en su
pecho.
Ven, vamos a sentarnos yo también tengo algo
que contarte, ya no llores más. He tenido
contacto con él. Me dijo en tono de oz bajo
para yo calmarme.
Me separe de ella y me la quede mirando
sorprendida.
– ¿Te ha escrito o llamado a ti? Le dije.
Mientras por mi cuerpo corría un aire frio y mi
corazón se aceleraba sin un motivo.
– Si. – hemos hablado en cuatro ocasiones desde
que el volvió a Venezuela, allá la situación
está cada día más difícil, vive en otro estado,
y está vendiendo todo de su casa para irse a los
Estados unidos, no me pregunta por ti, no quiere
quizás hasta no le interese saber nada de ti, él
está con aquella mujer, están juntos. Él no sabe

que estoy aquí contigo, la última vez que hable
con él me dijo que quería que fueses feliz, pero
que lo atormentas en sus sueños y necesita que
lo dejes ir. Contesto Martha con voz muy dura y
su mirada firme, mientras yo estaba atenta a
cada palabra que me decía.
– Sí, creo que es tiempo de que lo deje ir. Le
dije
– Lo llamare, estoy haciendo un negocio con él
para la venta de su refrigerador-
– ¿Ahora? ¿Lo vas a llamar justo ahora?. Le dije
asustada y temblorosa. Mientras ella sacaba su
celular y hacia la llamada internacional.
– Si, calla no quiero que te escuche. Puso el
altavoz mientras esperábamos su respuesta, el
celular repico cuatro veces y entonces sucedió:
– ¡Alo!- Contesto
– hola Mon, ¿Cómo estás? Dijo Martha.
– ¿Quién es?
– Martha… es que estoy fuera del país.
– Ahh, ¡hola!
– ¿Cómo estás?
– Eh bien, Cuéntame
– Te llamaba para ver en cuanto tenías el
refrigerador, estoy con mi mudanza y me interesa.
– Ah okey, bueno pues está en 7.000.000.000 de
bolívares pero si estas interesada avísame tengo
varios detrás del producto.
– Si, por eso te llamo porque de verdad lo
quiero, ¿y tú estás en tu casa? Pregunto Martha,
mientras yo escuchaba sigilosamente
– No, yo sigo En Anzoátegui
– ¿No vuelves?

– ¡No lo creo!, bueno estamos en contacto.
Respondió
– Bueno pero me gustaría hacer negocios contigo
personalmente.
– Martha, estas fuera del país no sé cuándo
regreses, y yo no vuelvo a casa si deseas hacer
negocio yo tengo una persona encargada para eso.
Cuídate
– Este bien, cuídate.
Martha, tranco la llamada y me miro, yo tenía mi
mirada en el piso con una tristeza que invadía
todo mi cuerpo. Pensando no pregunto por mí, no va
a regresar, y yo estoy tan lejos de mi hogar. Se
escuchaba muy decidido, tan frio como cuando se
molestaba con mis caprichos, no le importaba nada
el seguía haciendo su vida como si el mundo
estuviese perfecto mientras yo aquí me desvivía de
amor por él. Y le dije a Martha con lágrimas en
los ojos.
¿Porque las mujeres  nos enamoramos de
personas tan estúpidas?
Bueno, porque tú y yo mi querida hermana
creemos que los hombres son los caballeros con
brillante armadura, pero en realidad no son
más que unos idiotas envueltos en papel
aluminio. Contesto con una carcajada.
Venga vamos a tomar algo. Me agarro por el
brazo recogió mi cabello y nos fuimos a la
cocina. Y solo por un instante el dolor, la
tristeza y la depresión se habían ido, estaba
mi hermana para darme aliento, que otra cosa
podía pedir. Era momento de disfrutar con
ella, sentía que iban a ser los mejores días
de mi vida.

 

Sincactus1.1