5 Minutos a tu Lado Capitulo (III)

¡He llegado a casa! Mi cerebro grita de alegría
¡por fin Lucia!, Ah! Si, olvide mencionarlo, me
llamo Lucia pero… mi corazón no quiere ni decir mi
nombre. El bolso cae lentamente en el sofá, el día
ha terminado y me voy desvaneciendo nuevamente en
mis recuerdos ¡Que pesadilla! ¿Cuánto tiempo más
seguirá esta situación? Entro a mi tocador, me
miro en el espejo, Ojos verdes llenos de tristeza
ocultados en mucho maquillaje, camiseta azul con
el logo de una empresa a la cual no le interesan
mis sentimientos. Cabello castaño oscuro recogido
con una coleta de caballo (muy poco formal),
sonrió… mi cabeza piensa muchas tonterías, me
quito la ropa y me meto a la ducha caliente. El
agua que recorre mi cuerpo hace que relaje los
músculos y me siento allí, a llorar sin motivos,
sin porque, simplemente es el lugar perfecto para
drenar tanto dolor que oculto en el día a día.
Recuerdo esa día donde me quede en tu casa toda la
noche, me hiciste el amor como nunca y no querías
dormir por mirar como yo dormía, por la mañana te
levantaste y preparaste un desayuno para dos, el
aroma del café sabes bien que me encanta y lo
hiciste justo como a mí me gusta –Linda, es hora
de levantarse- La voz perfecta, el hombre
perfecto, el lugar perfecto, la comida perfecta,
encajaba todo tan exacto como un rompecabezas. Te
duchaste conmigo y nos sentamos a contemplar la
desnudez del uno con el otro –Eres Hermosasusurro, me sonroje y lo bese. –Es tiempo de
irnos- Retumba en mi cabeza donde abro los ojos y
me doy cuenta de que estoy allí, sentada en la
ducha sola, solo recordando momentos que ahora me
generan tristeza. –Alimentante bien- Me decías a
diario, ahora cada bocado de comida me sabe amargo
como el dolor constante que siento en mi corazón –
Debería ir al médico- Pienso. Mientras otra voz
aguda interrumpe mi momento con mi yo interno.

-Lucia, ¿me estas escuchando?
Era mi compañera de Apartamento, Carmen una chica
rusa de aspecto no muy peculiar, estudiante del
4to año de medicina y mi tormento diario. Nos
hemos hecho muy buenas amigas.
-Sí, Carmen. Te escucho, salgamos a comprar.
– ¿Ya estás pensando en el Sr. Pitágoras otra
vez?- dijo Carmen-
– Hay mucho por hacer no me distraigas más,
salgamos que se hace tarde.
Al salir de la habitación tropecé con mi mesa de
noche donde cayeron mis llaves y una nota bajo el
mantel que decía:
Siempre serás mi bambú favorito, nunca podré olvidar a
aquella mujer que por tantísimo tiempo me costó
conquistarla y que hoy por hoy se derrite por mí, me
siento afortunado de tenerte Linda.
J.M
Termine de leerla y caí al piso, nunca pensé
que leería algo así, me senté a llorar, Carmen
que estaba a mi lado tomo la nota y la rompió
–Ven levántate- dijo, – no mereces ponerte
así-
Solo quería que ese día terminara pronto.

Sincactus1.1

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