5 Minutos a tu Lado Capitulo (V)

Llegando a mi oficina me senté en el computador,
me indicaba que tenía unos mensajes en mi correo
pero no podía visualizarlo, indague hasta que los
encontré. Quede fría en el momento, eras emails
que estaban enumerados del uno al veinticuatro
impresionante, que se haya tomado el tiempo para
escribirme un correo diario. No podría abrirlos
sentía que si lo hacía seguiría sintiéndome débil
y era momento de empezar a ser más fuerte y seguir
adelante. Los puse en un lugar donde no pudiese
encontrarlos de nuevo y que sería fácil de
olvidar.
Me tome el valor de redactar un correo para su
destinatario y le dije:
“Buenos Días, Sr. Pitágoras. Me tomo la molestia
de enviar este correo en respuesta de todos aquellos que
usted envió a diario y yo no le pude responder, quisiera
decirle que he pensado en usted. Pero ya sabe que todo
es una vil mentira. Espero que se encuentre muy bien.
Saludos
Xoxo”
No me quedo más que enviarlo, y luego… me sentí
mal, si efectivamente le había mentido. Por
supuesto que lo pienso, todo el tiempo, no tenía
sentido ese mensaje – ¡Que tonta!- Exclame. Mi
compañera giro su cabeza y me dijo:
Lucia, ¿Está todo bien?
Oh! Sí, Ana solo pienso en voz alta, disculpa.
Conteste.

No, no te preocupes. Oye, sé que eres una
chica muy cerrada pero últimamente te he
notado muy distraída, si necesitas hablar con
alguien y desahogarte, cuenta conmigo. Somos
compañeras de trabajo y amigas también ¿no?
Si, por supuesto lo tomare en cuenta, muchas
gracias.
Puso su mano en mi hombro, sonrió y continuo con
su trabajo, yo volví a la realidad de mi estúpido
correo, pensando en lo que me dijo Ana, y en
imaginarme en el momento que el leyera el correo.
Ana, ¿qué te parece si vamos al teatro? Gire,
y le dije.
¿Teatro? Contesto frunciendo el ceño
Sí, conozco una obra interesante y la estrenan
pronto. ¿vamos?
¡Por supuesto! Cuenta con eso.
Perfecto.
En ese momento me sentí tranquila, quizás el
teatro, salir con amigas pasar momentos diferentes
hagan que me distraiga para por fin olvidarme de
él.
Mi día de trabajo estuvo bastante agitado, mucho
papeleo y cosas que organizar… Estoy tranquila hoy
no he pensado en él. Es hora de irme apagare el
computador pero antes – ¡Oh no!- quede asombrada,
tenía un mensaje de respuesta… estaba temblando
pero me llene de valor y lo deje ahí –mañana lo
leeré- dije en voz baja y temblorosa.
El día termino.
En camino a casa venia escuchando mi música
favorita, mi ánimo estaba elevado, algo en mi

estaba cambiando de hecho me sentía muy feliz
hasta podía decir que me olvide del… -Llegue a
casa- Dije. Entrando se dejaba venir un aroma a
comida deliciosa, Carmen estaba cocinando y ella
no es muy buena en eso.
Oh! Has llegado, ven prueba esto. ¿Qué tal? Me
dijo empujándome ansiosa a la cocina y dándome
una gran cuchara caliente de una salsa para
espagueti
Mmm, está muy bueno. ¿y para quien cocinas? La
mire sonriente.
¿y tú? Estas muy contenta el día de hoy,
¿Estas bien?
Si, lo estoy. Pero… no me has contestado.
Tengo un nuevo enamorado. Con voz bajita
respondió
¿Si? ¿Y dónde está?
Aún no ha llegado, no debe tardar… Pero corre,
cámbiate ponte guapa que trae un amigo-.
Corriendo a mi habitación, me sentía entusiasmada
a pesar de que no me imaginaba la idea de conocer
a alguien más. Me duche, me puse unos vaqueros
medio rotos, unos tenis azules y una playera de la
facultad, mi coleta como siempre y mientras me
ponía un poco de colorete escuche la puerta…
¡Lucia! Han llegado
Si, Carmen ya casi estoy! Le grite desde mi
habitación mientras ella corría a abrirles la
puerta.
Escucha las risas y los saludos desde acá, yo
mientras termine de maquillarme y salí a
conocerlos. Al llegar a la sala, Carmen me tomo
del brazo:
Ven lucia, Te presento a Marcus, lo conocí en
mis pasantías el semestre pasado. Marcus un
chico bajito de poca contextura me saludo muy
cordialmente.

Hola, Lucia un placer. Carmen me ha hablado
mucho de ti. Expreso
Un placer, no pongo en duda eso, Carmen habla
de todo el mundo. Sonreí y la abrace.
Bueno, mira te presento a mi socio y mejor
amigo Frank. Yo al verlo no lo podía creer, mi
mente quedo fría.
Es un placer Lucia, Por fin nos conocemos.
Estiro su mano para estrechar la mía. Estaba
fría en el sitio él era inquilino del Sr.
Pitágoras y no me reconocía. Había hecho
muchos cambios de mi look.
Hola, Frank ya tu y yo nos conocemos. Dije con
voz temblorosa.
Mi mente estaba perturbada, solo quería salir
corriendo y llorar.
Era momento de irme a la cama, no quería comer
ni compartir con ellos. No sabía qué hacer.

Sincactus1.1

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