5 Minutos a tu Lado Capitulo (VI)

Entre en mi habitación haciéndome la dura
necesitaba pensar en lo que realmente estaba
sucediendo allá fuera, analizar todo y saber
que haría si estaba o no dispuesta a compartir
una cena con el inquilino. En la mesa de noche
siempre tengo una caja de madera tallada con
llave donde guardo los recuerdos más íntimos
de mi vida, la abrí y guarde allí la nota que
Carmen me había roto. Me senté en la cama
mientras contemplaba todas las cosas que tenía
allí hasta las fotografías y en lo que tenía
que estar pensando no era en ver fotos y en
él. Por la hendija de la puerta vi unos pasos
que se acercaron y me tocaron mi puerta.
Lucia, ¿está todo bien? Era Carmen, le abrí la
puerta estaba con una cara de preocupación.
Si, está todo bien. Conteste con voz alegre
Bueno venga, que es hora de comer.
Vale, dame un minuto.
Le cerré la puerta, mientras guardaba los
recuerdos pensé en lo feliz que fui con él, y no
me había dado cuenta, la del error había sido yo
y no el. Me seque una lágrima que intentaba
salir de mis ojos y sali de la habitación. A fin
de cuentas el ya no estaba, ya se había ido muy
lejos de mí y su inquilino no era más que un
conocido invitado por Carmen a cenar. -Una noche
Lucia, es solo una noche, no pasa nada, lo
invito Carmen, van a cenar y se ira a su casa,
vamos que tú puedes- me repetí varias veces
mientras caminaba al comedor a compartir la cena
con los invitados.
LA cena había terminado, fue una deliciosa
comida a pesar de que Carmen no es muy buena
cocinera, entre risas, charlas y casi dos botellas
de vino se pasó la noche. Por suerte era muy tarde
y mañana yo tenía que trabajar, ayude a recoger la

mesa y fregar los platos mientras Carmen, tomaba
unas cervezas con Marcus, los notaba un poco
tomados. Frank estaba conmigo secando los platos e
intentaba sacarme conversación.
Cuéntame, ¿porque ya no te veo más con el
jefe?. Pregunto con una sonrisa de oreja a
oreja.
Creo que no debería contarte mis cosas
personales. Lo mire frunciendo el ceño y con
tono molesto. El me miro y se quedó callado
¡Listo! Exclamo, creo que es todo. Terminando
de secar el último tenedor.
Si, muchas gracias por la ayuda, por venir,
que pases buenas noches, yo debo irme a
dormir. Casi huyendo de su lado me acerque a
Carmen y le dije – Ten cuidado, me iré a la
cama- en tono bajito y al oído, Marcus me
escucho y exclamo.
Tranquila Lucia, ya nosotros también nos
vamos, le hizo una seña a Frank que estaba
postrado en el mesón de la cocina y se
acercaron hasta la puerta a despedirse,
mientras Carmen los acompañaba, yo los despedí
desde el mueble, y me fui a mi habitación.
Probablemente pensarían que había sido
descortés o grosera pero no quería que el
inquilino me tocara el tema ni mucho menos
fuese a contarle cosas que no sucedieron a su
jefe.
Carmen, llego a mi cuarto a darme las buenas
noches y como pudo se metió en su habitación
estaba bastante tomada y casi tambaleándose,
yo desde la puerta de la mía la mire, me
sonreí y me encerré. Me puse mi pijama y el
cansancio estaba teniendo una lucha con mi yo
interno, pero antes tome la fotografía en
donde estábamos juntos, la puse debajo de mi
almohada y dije –Donde quiera que estés,

piensa en mí. Porque nunca encontraras otra
como yo- Cerré mis ojos y me quede
profundamente dormida. Sin pensar mucho ni
darle tantas vueltas a mi cabeza sobre la
almohada. Otro día por terminado.

Sincactus1.1

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